Tierra de Tzotziles y Tzeltales

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¡Wow¡ Es sin duda la expresión que mejor encierra la primera impresión al poner un pie en el centro de San Cristóbal, la revolución de los sentidos al caminar por su calles. San Cristóbal es una de las ciudades coloniales mejor conservadas de México. La ciudad está emplazada en un valle fértil custodiado de montañas cuyo contraste pintoresco con el paisaje rural, unido a su arquitectura,  al colorido de sus vibrantes fachadas y la vestimenta de sus habitantes la convierten en una ciudad mágica y fascinante.

Es ameno pasear por su calles estrechas y empedradas, recorrido que suele hacerse a pie para no perder detalle. La ciudad se compone de una serie de barrios tradicionales, cada uno conocido por algún comercio o antiguos gremios. Varias de las calles principales que están cerradas al tráfico convergen en el parque central o zócalo. A lo largo de la plaza principal se encuentran el Ayuntamiento y la Catedral. A pocas cuadras el Andador, una de las peatonales más concurridas que alberga tiendas de artesanías, restaurantes, boutiques, chocolaterías y mercados. La empinada subida del Andador nos conduce directamente al Templo de Guadalupe. Hay que escalar hasta la cima para disfrutar de las vistas espectaculares de la ciudad, los alrededores y la campiña.

 
El ambiente es tranquillo y bohemio razón por la que viajeros, mochileros y residentes extranjeros se siente atraídos, los cuales sobre décadas también han dejado su huella. La combinación de la comida nativa e hispánica es exquisita, a ella se ha sumado la gastronomía europea e internacional, se pueden degustar excelentes platillos hindúes; comida libanesa; cortes argentinos; delicatessen italianas; excelsos cafés; boulangerie, además, de los incontables restaurantes que por doquier ofrecen suculentos manjares regionales.

San Cristóbal es también el hogar de varios grupos indígenas que descienden de los mayas; dos de los más grandes son losTsotsiles y los Tzeltales que habitan en los pueblos de los altiplanos que rodean la ciudad. Los habitantes indígenas de Chiapas hablan su propio idioma ( además del español), siguen sus propias costumbres y se los puede identificar por su vestimenta tradicional, que varía según el grupo étnico. Continúan dependiendo principalmente de la agricultura, sin embargo, se le ve en la ciudad vendiendo sus artesanías, haciendo trueques en los mercados o comprando artículos de uso diario para llevarlos a sus aldeas.

Al llegar, alternamos el descanso con visitas a los museos, paseos por los barrios y excursiones a los pueblos aledaños. La visita a San Juan de Chamula y Oventic-Comunidad Zapatista- fue reveladora e interesante. En San Cristóbal, la estancia se dividio en dos parte: llegada 28 de octubre -una semana después de salir de la Paz- breve estancia y partida hacia el suroeste siguiendo la ruta maya, recorriendo los estados de Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Regreso 15 de noviembre y tras un mes de estancia, viaje rumbo al norte por la costa del Pacífico, destino final: La República del El Centenario, La Paz, recorriendo a su vez 7 de los estados mexicanos del litoral Pacífico: Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Sinaloa.

Así que una vez ubicados en la ciudad y con renovados brios para volver a la marcha, trazamos la ruta tentativa hacia las ruinas de Palenque. Sin agenda, ni prisa, sin un plan fijo, más bien dejándonos sorprender por las aventuras que nos deparaba el camino.

Besotesss

Niu

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